TRES PELÍCULAS Y UNA LOCURA

Esta ha sido una semana intensa, y entre el trabajo y el artículo que escribí para Crying Grumpies no he podido implicarme tanto como hubiera deseado en el blog. Quisiera compensarlo con esta breve entrada, en la que hablaré de cuatro historias de surf que me han llamado la atención y que pueden interesaros si no las conocéis.

Las tres primeras son películas, y están disponibles en Netflix. Nunca he estado muy en contra de descargar películas, ojo. Pero Netflix es, creo, la mejor respuesta posible (al menos en un sistema capitalista) a un modelo de negocio que se había estancado. Y el primer mes es gratis, como la primera dosis de drogaína. No lo digo porque sí.

LA NOCHE DEL CAZADOR

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«Uno no va a cazar elefantes con un rifle de aire comprimido. Si vas a cazar olas grandes, lleva un arma grande.»
Buzzy Trent

En una noche de esas maravillosas, de furgonetas, guitarras y cansancio tras horas en el agua, nos habíamos reunido un grupo bastante diverso de surfistas. Había italianos, españoles, alemanes e incluso australianos y la cerveza, en lata y botella, circulaba con tanta fluidez como las anécdotas. Conforme nos íbamos poniendo tiernos empezamos a desbarrar sobre la naturaleza íntima del surfing. No acerca del surfing como mundo, como estilo de vida o nada eso, sino directamente sobre el arte y técnica de surfear.