
Me fascinan. Me parecen el elemento definitivo del arte lowbrow. Me parecen la culminación de la cultura pop, junto a Roy Lichtenstein, los Rolling Stones y las camisas Ben Sherman. Sencillamente me flipan con su aroma a otras épocas y lugares felices, antes de… bueno, de todo esto. Hablo de las jarras tiki. Pero no solo de las jarras. Hablo también de figuras de plástico, cabezones, libros, todo lo que se relacione directamente con este trozo feliz y desenfadado del tapiz de los 60.
