Extraños, famosos surfistas

Mucho antes de que se pusiera de moda entre los famosos y sus falsos “robados en las playas”, el surfing atraía a personajes célebres y espíritus aventureros. Eran los años en que el surfing salía del armario al que lo habían confinado las estrictas reglas morales puritanas y se mostraba como una curiosa costumbre polinesia que, sin embargo, el hombre blanco podía llegar a dominar. Estas son las historias de algunos de esos personajes.

Ken Loach: decencia, a pesar de todo

Con motivo de la retrospectiva que la Filmoteca de Catalunya dedicó a Ken Loach pude ver su última película: Yo, Daniel Blake. Este es un post que no va a ir de surf, por si no te habías dado cuenta. Pero va a ir de cosas más importantes, creo, y que posiblemente acabarán importándote más.

El valor de la danza

Llevo más de una década aprendiendo a surfear. Mi progreso ha sido lento: los primeros dos o tres años la curva de aprendizaje fue rápida, y a partir de ahí he progresado de un modo mucho más difícil. En primer lugar, comencé muy tarde, como era habitual en el Mediterráneo, y no precisamente desde un background deportivo: lo que me llevó al surf fue el skateboard, en el que tampoco destaqué; aparte de esto, actividades como correr, nadar, hacer estiramientos o calentar eran algo ajeno para mí.

MAHARISHI

El corazón tiene razones que la razón no entiende. Así de simple. Solo así se explica mi obsesión por este tipo, escurridizo y rebelde por naturaleza. Porque, dicta la razón, mi pasión por el surfing setentero debería verse colmada por la gracilidad de pantera de Larry Bertlemann; por la velocidad y elegancia de Terry Fitzgerald, por el nervio y la garra de Shaun Tomson. Pero no. El corazón va más a la izquierda y busca siempre el filo, lo radical, lo excéntrico. Y allí se encuentra con el Maharishi.

TRES PELÍCULAS Y UNA LOCURA

Esta ha sido una semana intensa, y entre el trabajo y el artículo que escribí para Crying Grumpies no he podido implicarme tanto como hubiera deseado en el blog. Quisiera compensarlo con esta breve entrada, en la que hablaré de cuatro historias de surf que me han llamado la atención y que pueden interesaros si no las conocéis.

Las tres primeras son películas, y están disponibles en Netflix. Nunca he estado muy en contra de descargar películas, ojo. Pero Netflix es, creo, la mejor respuesta posible (al menos en un sistema capitalista) a un modelo de negocio que se había estancado. Y el primer mes es gratis, como la primera dosis de drogaína. No lo digo porque sí.