La Revolución es Feminista

Yo ya me estaba desesperando. Veréis, la semana pasada no hubo post porque hubo olas. Vale, sí. Pero también porque no tenía ideas. Tengo un post a medio fabricar acerca de mitos y realidades de las singlefin, pero cuando me iba a poner en harina, el amigo Alec me hizo probar su Wombat y decidí que tenía que incluir eso también en el post, y para eso necesito darle caña un par de veces más en condiciones. Tengo otro post a medio escribir, acerca del valor del juego como derecho humano universal, pero nunca encuentro el momento de ponerme a releer a Graeber para articularlo bien. Soy un vago. Pero entonces llegó el 8-M y se me encendió la bombilla: hay que ser muy gilipollas para no hablar de esto, ahora. Y mañana. Y pasado.

Ken Loach: decencia, a pesar de todo

Con motivo de la retrospectiva que la Filmoteca de Catalunya dedicó a Ken Loach pude ver su última película: Yo, Daniel Blake. Este es un post que no va a ir de surf, por si no te habías dado cuenta. Pero va a ir de cosas más importantes, creo, y que posiblemente acabarán importándote más.

TRES PELÍCULAS Y UNA LOCURA

Esta ha sido una semana intensa, y entre el trabajo y el artículo que escribí para Crying Grumpies no he podido implicarme tanto como hubiera deseado en el blog. Quisiera compensarlo con esta breve entrada, en la que hablaré de cuatro historias de surf que me han llamado la atención y que pueden interesaros si no las conocéis.

Las tres primeras son películas, y están disponibles en Netflix. Nunca he estado muy en contra de descargar películas, ojo. Pero Netflix es, creo, la mejor respuesta posible (al menos en un sistema capitalista) a un modelo de negocio que se había estancado. Y el primer mes es gratis, como la primera dosis de drogaína. No lo digo porque sí.