
Lee Morgan es uno de los grandes, un gigante del Jazz, probablemente el mejor trompetista que haya pisado un escenario, y esto lo afirma alguien plenamente consciente de la existencia de Miles Davis, de Dizzy Gillespie y de Freddie Hubbard.
Lee Morgan es uno de esos casos desgraciados (como el de Scotty LaFaro, que ya vimos en este blog) en los que uno se pregunta hasta dónde habría llegado de no ser por una vida que se apagó excesivamente pronto. Discípulo del grandísimo Clifford Brown, Morgan pertenece a una generación de instrumentistas dedicados en cuerpo y alma a la misión divina del Hard Bop, en la línea de Blue Mitchell o Cannonball Adderley.

Encuadrado en la primera, mítica formación de los Jazz Messengers (de los que hablamos también en este blog y en un Roadrunner), tal vez su momento de gloria quedó recogido en la magnífica interpretación de I Remember Clifford, un sentido homenaje a su maestro.
En 1963 publicó The Sidewinder, un clásico de la escena mod-jazz que, según muchos, crea literalmente de la nada el subgénero del Soul Jazz. Este tipo de obsesiones por hallar el punto de partida de un género (muy típicas de la escena jazzística) no suelen llegar nunca a buen puerto: el Soul Jazz es el hijo bastardo del Hard Bop y, como hemos visto con anterioridad, su paternidad es más un asunto compartido (como mínimo con Jimmy Smith y Adderley) que un momento en la historia. No hablemos por enésima vez de este tema, que todo modernista que se precie debería conocer de memoria.

Hablemos, en cambio, de otro tema, un poco menos conocido: The Rumproller se publicó en 1965, aunque Lee Morgan lo grabó un año antes, a la estela de The Sidewinder. La discográfica Blue Note retuvo el lanzamiento del disco a fin de exprimir al máximo el éxito masivo de The Sidewinder. Nunca es buena idea que dos discos tuyos compitan entre sí. No obstante, trabajar con genios creativos tiene un precio: sus mentes van a toda velocidad, adelantándose siempre al ritmo más pausado de la industria. Para cuando Blue Note lo publicó, el trompetista había dejado atrás su etapa Soul Jazz y comenzaba a interesarse por los experimentos post bop de artistas como Ornette Coleman o Charlie Mingus. El disco, no obstante, Fue un éxito y resume a la perfección la esencia del Soul Jazz.
Lee Morgan murió con solo 33 años, asesinado de un tiro por su esposa Barbara durante un concierto en Nueva York. Las alturas a las que podría haber llegado como músico forman parte de una de las más oscuras nubes especulativas de la historia de la música moderna.
